Superatletas, ¿nacen o se hacen?

La rapidez de Bolt en la pista
Fuente: Athletics Weekly

Messi, Cristiano Ronaldo, Usain Bolt o Lebron James son claros ejemplos de deportistas que tienen algo especial que va más allá del simple talento o del sacrificio. Estos atletas pueden esconder un secreto en sus genes en forma de facilidad para mejorar el rendimiento físico, algo que abre numerosas cuestiones y que plantea un futuro en el que quizás los atletas sean buscados desde su nacimiento por los genes que posean e incluso mejorados en laboratorios.

La clave de la información genética

Desde que se desveló el genoma humano por primera vez, algo que sucedió hace ya algunas décadas, los estudios sobre diversas áreas que han aplicado la información obtenida han sido muy numerosos. Valga como ejemplo la reciente noticia del nacimiento de dos niñas en China inmunes al virus del VIH y a otras enfermedades, hito que se ha conseguido en los laboratorios alterando la información genética de las pequeñas.

En el caso de los atletas, la realidad es que cualquiera puede llegar a ser un profesional del deporte con el simple hecho de esforzarse y sumar a ello un poco de talento. Sin embargo, ¿basta esto para alcanzar las cotas más altas de prácticas como el fútbol, el baloncesto o el atletismo?

Muchos científicos creen que no, que es imposible llegar a ser un fuera de serie en materia deportiva si los genes no llevan codificada la información necesaria para ello. Así, ¿por qué no aprovechar lo que sabemos para crear mejores atletas incluso antes de que estos nazcan?

Tampoco está de más extender la pregunta a otras áreas. No hay que esforzarse mucho para imaginarse a padres de niños mejorando a sus vástagos no nacidos para que sean mejores alumnos e incluso para que cuenten con habilidades extra para tener más habilidades en los juegos de azar. Un pequeño que nazca con capacidades específicas para triunfar en el póker o en el divertido juego del blackjack online podría afrontar un estilo de vida muy diferente al del resto, algo que plantea numerosas cuestiones éticas y morales.

Lo que hay de cierto en la importancia de la genética

Que los científicos apoyen de forma importante esta postura no es algo que se produzca por mera casualidad. La realidad es que hay estudios detrás apoyados en la más reciente tecnología que han demostrado un hecho del que ya no se duda: hay personas que responden de forma diferente a cargas de trabajo similares obteniendo resultados muy variados.

Es decir, si tomásemos a dos personas de la misma edad, con el mismo tipo de constitución física y con una habilidad similar en un deporte concreto, lo habitual sería pensar que el entrenamiento tendría los mismos efectos en ambos.

Nada más lejos de la realidad. Recientes estudios han demostrado que la información genética es clave a la hora de determinar cuáles serán los resultados de las diferentes cargas de trabajo. Así, los deportistas están condicionados en muchos casos por la genética, algo que se había obviado en épocas anteriores bien por desconocimiento bien por desinterés.

Lebron James es otro de los deportistas
Fuente: Lonzo Wire – USA Today

La verdad es que Messi o Lebron James, por poner dos ejemplos, cuentan con genes específicos que sacan un mayor rendimiento de todo lo que hacen, lo que no quita para que el individuo necesite un duro entrenamiento para aprovechar toda esa potencialidad que encierran sus genes.

Aquí es donde está la clave de la cuestión. El deportista de élite puede poseer un material genético privilegiado que le garantice mayor resistencia, una inteligencia espacial más alta y otras habilidades similares, pero siempre requerirá un duro entrenamiento para aprovecharse de todo ello.

En definitiva, el deportista de éxito nace, pero también se hace a base de esfuerzo.

Algunas dudas sobre el futuro

Todo lo anterior abre puertas que la sociedad puede no estar preparada para cruzar. Lo cierto es que hasta el momento los análisis genéticos en equipos de élite se centran en mejorar las condiciones del entrenamiento para crear planes específicos que aprovechen las virtudes de los atletas, algo inocente pero que ha empezado a desequilibrar la competición en favor de aquellos conjuntos que poseen más recursos económicos.

¿Podrán en el futuro los padres potenciar la genética de sus hijos para hacerlos mejores deportistas? Parece difícil que esto pueda llegar a suceder, aunque con la tecnología de la que se dispone ya no es nada descabellado pensar que puede llegar a ocurrir en poco tiempo.

Lo que sí está claro es que hay que olvidar la antigua máxima que decía que la práctica y el entrenamiento hacían a los mayores campeones. Hoy se sabe que la genética tiene mucho que ver en todo ello, por lo que no se le debe quitar la importancia que tiene a un asunto de máxima relevancia.