Milagro marino en safari de tiburones

Gaming Club Casino: Gran tiburón blanco con buzo en jaula.
Fuente: Africa Vera

Vivir al extremo es algo que muchos aventureros buscan. Apostar y arriesgar como lo harían jugando a la ruleta de casino móvil o sentados en una mesa de póker, pero con emociones y consecuencias marcadamente distintas.

En octubre de 2016, un buzo tuvo un encuentro cercano con un tiburón blanco en la isla de Guadalupe, en México. Ciertamente podría haber ocurrido una tragedia. Por fortuna, el buzo resultó ileso. Pero esto plantea una realidad y una incógnita crudas. ¿Hasta cuándo seguiremos probando nuestra suerte así? ¿Y qué tan importante es dar un paso al costado por el bien del planeta y las especies?

El incidente

Un tiburón blanco irrumpió en una jaula de buzos cerca de la isla mexicana de Guadalupe durante un safari de tiburones en octubre de 2016. Cuando el tiburón se lanzó hacia el cebo, terminó empujando y forzándose hacia dentro de la jaula, donde se encontraba un buzo.

Los tiburones ponen los ojos en blanco para protegerlos y atacan completamente ciegos, aunque saben perfectamente dónde morder. Si consideramos que no saben nadar hacia atrás y que el tiburón golpeó la jaula cuando embistió en este incidente, ambos factores generaron que el tiburón se confundiera y empujara hacia dentro de la jaula.

El buceador es un instructor experimentado, que afortunadamente mantuvo la calma, y cuando el tiburón logró salir de la jaula sacudiéndose violentamente (y gracias a que la tripulación abrió la entrada superior), el buceador ascendió a la superficie con calma y salió del agua. No sufrió lesiones físicas, pero seguramente fue un evento traumático.

Vale mencionar que hubo otro incidente en el mismo mes y año y en la misma región que involucró a cuatro buzos. Por suerte, todos ilesos también.

¿Qué tan segura y ética es la relación del hombre con los tiburones?

Gaming Club Casino: Buceador nadando junto al gran blanco.
Fuente: Juan Oliphant

A pesar de la cantidad de incidentes hasta el momento, el buceo en jaulas se considera lo suficientemente seguro como para atraer turismo sin experiencia. La industria genera más de 300 millones de dólares en ganancias, y constituye la actividad principal de turismo en algunas ciudades. Y sin importar que existen entidades que regulan las prácticas e imponen normas, por ejemplo, para la seguridad de las jaulas en sí (tanto de los buceadores como de los tiburones), no todos los países que ofrecen este turismo cumplen con las pautas.

No obstante, los movimientos de conservación de las distintas especies juegan un papel importante en fomentar la simbiosis para conservar esta industria y preservar a las especies. Estas prácticas tienen más de 20 años, y una tendencia en aumento para turismo, aunque debe haber algo para ver cuando se sumerjan los turistas.

Caza indiscriminada y cifras aterradoras

Gaming Club Casino: Aletas cortadas de un tiburón
Fuente: Nancy Boucha

Actualmente, los tiburones matan a menos de 10 personas al año. Los humanos matan a más de 10 000 tiburones por hora y más de 100 millones por año. Los motivos varían de hacer las playas más seguras, a la captura incidental de buques de pesca comercial, pesca deportiva y hasta el cercenamiento de aletas para alimentos.

El consumo de aleta de tiburón es la principal razón para la caza: constituye más del 50 % de las muertes anuales. Si bien los activistas han logrado que gobiernos como China y otros países hayan prohibido o reducido el consumo, logrando una disminución del 81 % desde 2011, la caza de tiburones avanza más rápido que el crecimiento de su población, amenazando a más del 60 % de las especies. Y como mencionamos, esto también impactará eventualmente en el turismo.

Una historia de éxito conocida

En un artículo anterior, hablamos sobre Bethany Hamilton, una surfista que perdió su brazo luego de un ataque de tiburón en Hawái. Por suerte, supo recuperarse del incidente, volver a subirse a su tabla, y triunfar como la profesional que actualmente es. Quizá su incidente fue algo aislado, o quizá fue producto del exceso de cebado de los tiburones, que puede fomentar un comportamiento más agresivo y menos temeroso de los tiburones hacia los humanos.

Si algo vale destacar, es que, aun como el ápice de los depredadores marinos, a este ritmo, parece la presa más vulnerable. Y con ella, el medioambiente.