La caravana de los sueños atraviesa México

La caravana de los sueños atraviesa México
Fuente: Wikimedia

Como un inmenso ejército de desposeídos, avanza la caravana de migrantes desde América Central a México. Y de ahí, la mayoría sueña con entrar a Estados Unidos. De acuerdo a cifras de las Naciones Unidas, se trata de entre 1000 y 7000 personas provenientes, en su mayoría, de Honduras, El Salvador y Guatemala. Históricamente, nunca habían sido procesiones de más de algunos cientos de personas, en el mejor de los casos, pero la necesidad y las redes sociales expandieron la noticia. Y con la noticia, el número de migrantes se multiplicó por diez.

Entonces, ¿qué sucede en esos países, que impulsa a sus ciudadanos a huir? Por un lado, los migrantes buscan una nueva vida y mejores oportunidades laborales. ¿Por qué tener un buen salario, salir a comer o jugar casino online debería ser un lujo? Por otro lado, huyen de la violencia en sus lugares de origen. Es que en Honduras, sus nueve millones de habitantes sufren a diario los ataques de pandillas, guerras de narcotraficantes y corrupción. Es más, la región tiene uno de los índices más altos de homicidio en el mundo. El Salvador y Guatemala no se quedan atrás.

Pueblo Sin Fronteras, la organización detrás de los viajes en busca de asilo en Estados Unidos, jamás imaginó que las caravanas se volverían tan masivas. Incluso parecen incómodos con la situación, obligados a desmentir los rumores de que el gobierno mexicano los está presionando. También aseguran que la intención inicial de la caravana nunca fue llegar a la frontera con Estados Unidos.

El puente Guatemala-México

La llegada de la caravana a México fue traumática. Cientos de policías federales esperaban a los migrantes en el puente que une la frontera occidental entre México y Guatemala. Previamente, las autoridades mexicanas aseguraron que no dejarían pasar a aquellos que no tuvieran los documentos en orden. Como resultado, en un día entero, solo 300 personas, de 5000 que esperaban, pudieron pasar. 36 horas después, fueron 600 los migrantes que accedieron a México por la puerta grande. Otros, probaron suerte en el río, bajando con sogas y navegando en balsas improvisadas por el río Suchiate.

Quienes lograron llegar a Ciudad Hidalgo, ciudad mexicana de frontera, bailaron en la avenida principal. Los habitantes los recibieron con los brazos abiertos. Algunos llevaron comida y ropa a las plazas donde los migrantes dormían. Otros, llevaron en sus autos a los más vulnerables.

Si bien el gobierno mexicano entregó visas humanitarias o de tránsito a integrantes de las caravanas, está preocupado por la capacidad de las ciudades de ese país para alojar a miles de personas que se desplazan. En Guadalajara, las autoridades organizaron un albergue para 3000 personas en el auditorio Benito Juárez. Más atrás, otros grupos avanzan por Oaxaca y Veracruz. Por eso, los estados del norte de México empiezan a prepararse para recibir a grandes contingentes y se preguntan, inquietos, qué harán si en Estados Unidos no dejan pasar a las caravanas. Es el caso de Tijuana, un paso fronterizo recurrente, cuyos albergues ya tienen una ocupación del 50%. ¿Qué pasará, entonces, cuando llegue la caravana? Y también se preguntan cuánto tiempo estarán los migrantes.

El campamento en Ciudad de México

Migrantes mirando un mapa de México
Source: YouTube

Si bien hay grupos dispersos por otros estados, la gran masa de la caravana llegó a la Ciudad de México, considerada “ciudad santuario” para la migración en el país. Después de recorrer 1500 kilómetros, al menos 4500 personas, de todas las edades y sexo, se amontonaron en el estadio Jesús Martínez “Palillo”. Las autoridades descubrieron casos dramáticos de niños desnutridos y deshidratados, además de personas enfermas.

Según la ONG Sin Fronteras, los problemas para alojar migrantes dejaron al descubierto que la ciudad no estaba preparada para tanta gente. Irazú Gómez, Coordinadora de Incidencia de la organización, dijo a la BBC Mundo que la declaración de ciudad santuario “no está dirigida a las personas que debería”. Para Gómez, las acciones deberían proteger a quienes transitan o se radican en la Ciudad de México y no a los mexicanos, que ya están protegidos por ley.

Si bien los protocolos internacionales aseguran que el status de “ciudad santuario” asegura a los extranjeros los mismos derechos que a los mexicanos, los especialistas dudan en el caso de caravanas de migrantes. ¿Cómo asegurarles el empleo? ¿Dónde alojarlos? Este panorama incierto se ponía al rojo vivo con la posible llegada de un nuevo contingente, que prometía subir a 7000 el número de refugiados.

Sin embargo, el sábado 10 de noviembre, al amanecer, y después de seis noches, los migrantes recogieron su campamento y abandonaron Ciudad de México. Piensan marchar a pie hasta Querétaro, una parada más hacia Estados Unidos, el objetivo final.

¿El camino más corto y peligroso, o el más largo y más seguro?

A la hora de avanzar hacia el norte de México, los grupos de migrantes se toparon con un dilema de difícil resolución. ¿Cómo llegar a Estados Unidos? ¿Por Tijuana, a 2800 kilómetros hacia el noreste? Lo que en automóvil serían 31 horas, caminando podría volverse eterno, sobre todo teniendo en cuenta que las caravanas están integradas por muchos niños.

Los más jóvenes proponen tomar el camino hacia Tamaulipas, tres veces más corto. El problema es que esa ruta es la más peligrosa, ya que atraviesa los estados con mayores índices de violencia y secuestro de migrantes. Rubén Figueroa, director del albergue La 72 de Tabasco, asegura que los secuestradores llegaron a llevarse autobuses llenos de personas. A eso se le suman guerras de carteles del narcotráfico.

La ruta a Tijuana, si bien más segura, tampoco está exenta de peligros. La caravana tendría que cruzar Celaya, Guanajuato, donde se registraron secuestros. También Jalisco y Sinaloa, territorio de carteles que podrían obligar a los migrantes a trabajar en cultivos de drogas.

En definitiva, los integrantes de la caravana tienen mucho esfuerzo por delante si quieren alcanzar su sueño de una vida próspera y tranquila.