La evolución se enreda en sus propias ramas

La evolución se enreda en sus propias ramas
Fuente: Public Radio International

El árbol de la vida, de cuyas ramas descienden separadamente todos los animales del planeta, ha sido siempre la metáfora visual más empleada por los expertos en ciencia que se han empeñado en explicarnos esta teoría. Sin embargo, la obra de Quammen viene a revolucionar un poco esta idea, y es que el árbol parece estar un poco más enredado de lo que siempre hemos pensado.

Detalles que hay que aclarar

Aún hoy existen muchas ideas confusas sobre la teoría de la evolución planteada por Darwin. Sin ir más lejos, muchos siguen pensando que esta tiene el objetivo de mejorar la especie o que conduce a un perfeccionamiento cada vez mayor de los individuos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, y es que la evolución es un proceso gobernado por el azar. En este sentido, la evolución tiene más que ver con los emocionantes juegos de ruleta de un casino que con un plan preestablecido, algo que hace que ambas cosas sean divertidas, emocionantes y un tanto arriesgadas.

Otro de los grandes mitos sobre la evolución es que cada rama de la vida ha crecido de forma aislada y separada. La tópica sentencia acerca de que el hombre procede del mono es una verdad algo relativa. La realidad es que los humanos tenemos un antepasado común con el mono, pero no procedemos directamente de estos.

Es más, recientes estudios en microgenética han arrojado un resultado sorprendente: las especies tienen genes de otras muy diferentes. Dicho de una forma muy simple, las ramas del árbol de la vida se han cruzado en más de una ocasión dando lugar a que un humano pueda presentar genes procedentes de bacterias o de virus.

Los enredos en el árbol de la vida

Los genes humanos tienen parte de otras especies
Fuente: Medical Xpress

Seguro que la anterior afirmación te ha parecido un tanto descabellada. Sin embargo, hay constancia de ello desde los años 70 del pasado siglo, momento en el que el estudio de pequeñas secuencias de ADN comenzó a mostrar realidades ocultas hasta el momento.

Para que comprendas lo que queremos decirte, de forma tradicional se ha entendido que los genes se transmitían de forma vertical. Tus antepasados los heredaron y te los transmitieron a ti para que tú hicieras lo propio. Sin embargo, a esta forma tradicional de herencia se suma ahora una transmisión de genes horizontal que hace que pequeñas secuencias de ADN puedan saltar de una especie a otra o, siguiendo la imagen del árbol, de una rama a otra.

Es lo que ha tratado de explicar Quammen en uno de sus libros más recientes, y es que este escritor especializado en ciencia cree que las implicaciones médicas y éticas de esta realidad no han sido valoradas aún.

Pero, ¿cómo pueden saltar secuencias de ADN de una especie a otra? Por poner un ejemplo muy sencillo, basta con la presencia prolongada de una bacteria en el cuerpo de un número de individuos de una especie para que estos tengan probabilidades de adoptar parte de su genoma. Con los virus sucede lo mismo, y es que la transferencia horizontal de genes es mucho más frecuente de lo que se piensa.

Para terminar, tienes que saber que en torno al 8 % de tus genes no han sido transmitidos por tus ancestros de un modo lineal. Con esto puedes estar seguro de tener parte de otras muchas especies animales, algo que debe hacerte pensar cuál es la relación que los humanos tenemos con la vida natural en todo su conjunto.